Declaraciones de Pablo Gómez sobre el incidente de Coyoacán

CDMX a 19 de Diciembre de 2017.- El incidente de Coyoacán del viernes 15 de diciembre carece de importancia por sí mismo. Sin embargo, contiene la comprobación de un fenómeno consistente en la degradación política.

Los actos de agresión no provinieron directamente de un partido, el PRD como tal, sino del gobierno delegacional perredista. Fueron acciones de un partido a través del gobierno. Esto es como regresar en la rueda de la historia política.

Un partido opositor quiere hacer un acto y la autoridad organiza otro en el mismo lugar y a la misma hora. Nunca en esa plaza la administración había instalado un equipo de sonido tan potente, el cual se escuchaba a cinco cuadras a la redonda. Como era natural, los opositores (Morena) se movieron a un sitio contiguo. Ahí es donde el gobierno delegacional, usando su poder administrativo, agrede directamente. Al final, esos mismos empleados y sus franeleros hicieron una pira con restos de propaganda morenista.

El argumento principal de la autoridad y del PRD ha sido que Morena carecía de permiso para llevar a cabo un mitin. Esto es algo deleznable porque procede de integrantes de un partido (PRD) que, desde su fundación, siempre había sostenido la tesis de que las reuniones políticas no requieren permiso porque son el sencillo ejercicio de un derecho fundamental, punto.

Durante ya muchos años no se había visto en la Ciudad de México que una autoridad local tratara de boicotear un acto político de algún adversario. En este caso se trata sólo de un grupo, conocido como “Los Tomates”, encabezado por los dos últimos delegados, quienes controlan la oficina y al parecer creen que la plaza es suya. Ellos eran integrantes de otro grupo denominado “Los Chuchos”, pero ahora se han pasado al bando del Jefe de Gobierno, o sea, el que manda en el PRD por el momento.

Pero quien está llevando las cosas a un rango de política pública es la precandidata perredista a la Jefatura de Gobierno de la ciudad. Como si fuera autoridad gubernamental, ella ha dicho a través de unos tweets que Morena no tenía el “permiso que se necesita” y, por tanto, llama a ese partido a “llevar la fiesta en paz”. Esto quiere decir que Morena tendía que pedir permiso al gobierno (al PRD) para llevar a cabo sus mítines, de lo contrario podría haber violencia a cargo de autoridades locales con el uso de sus empleados en funciones de guardias blancas, tal como ocurrió en Coyoacán. La amenaza de esa precandidata es preocupante por sus ligas con gobiernos delegacionales y la administración central.

Mucha gente luchó durante muchos años para conquistar las libertades políticas formales. No daremos el menor paso atrás. La Ciudad de México ha sido vanguardia nacional en esta materia. Queremos más derechos, no menos.

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