La Orquesta Sinfónica Infantil de México inició su 27.ª Gira Nacional en Cuernavaca, Morelos

CDMX a 6 de Agosto de 2018.- Después de 14 días de campamento intensivo, con ocho  horas diarias de práctica musical, de repasar las notas en el tiempo libre; de las dinámicas de grupo, los juegos, el tiempo libre, la hora llegó a las 17:00 horas, de este sábado 4 de agosto. El escenario del Teatro Ocampo de Cuernavaca, Morelos estaba dispuesto para ellos, 123 niños, niñas y adolescentes con su instrumento en mano prestos a realizar sus interpretaciones y el público morelense aplaudió hasta enrojecer sus manos.

Después de la tercera llamada y de que el concertino ultimara detalles con la orquesta, el vuelo de un ave, la más inteligente de todas según diversas fuentes, fue evocado por la Orquesta Sinfónica Infantil de México (OSIM), durante su interpretación de la Obertura de la ópera La urraca ladrona, de Gioachino Rossini, la cual daba inició al concierto número 211 en los 17 años de trayectoria de la agrupación.

Eduardo García Barrios, director artístico de la OSIM, junto con Roberto Renteria Yrene, director asociado, fueron los encargados de conducir a la orquesta en este arranque de su 27.ª Gira Nacional, que además contó con la participación de Vladimir Petrov, pianista ruso-mexicano, que a sus 21 años dio muestra de virtuosismo, durante la ejecución del primer movimiento del Concierto no. 1 para piano, de Piotr Illich Tchaikovski.

A decir del maestro de trompeta Timothy Patrick Mcklown, esta obra es de gran complejidad para todos los instrumentistas, no sólo para el pianista. “El inicio de temporada de conciertos en  una orquesta infantil y juvenil, siempre es de vértigo, porque no sabemos qué tan nerviosos están los chicos, y una obra como ésta implicaba doble reto, el cual fue alcanzado satisfactoriamente; hay cosas qué detallar, pero se logró en este concierto, la entrada precisa de la sección de metales, es difícil hasta para las orquestas profesionales”.

Los más de 500 asistentes reconocieron con entusiastas aplausos la ejecución musical del joven Petrov y la orquesta.

Durante sus intervenciones, Eduardo García Barrios, invitaba a vivir la música desde lo más profundo de la sensibilidad de cada persona, exhortaba a imaginar las atmósferas y sentimientos que propone cada una de las obras, en especial el Vals No. 2, de Dimitri Shostakovich, el cual está vinculado a uno de las momentos más dolorosos para la sociedad española, ya que según explicó, está composición alude a los momentos de dolor que vivieron miles de niños durante la Guerra Civil Española, sobre todo los hijos de las republicanos.

Después de transitar por estas obras clásicas el concierto tomó un giro muy mexicano, con la interpretación de Janitzio, de Silvestre Revueltas; con el corazón, la OSIM interpretó Tierra de temporal, de José Pablo Moncayo, y dos movimientos de la suite Estancia, de Alberto Ginastera, para lograr que el público se parara de sus butacas y agradeciera su presencia en Morelos.

Doña Amelia, morelense de 80 años, desbordó emoción y nostalgia, por su juventud.  Debería haber más conciertos de estos –dijo– donde escuchemos de todo, hasta bailé con los mambos de Pérez Prado, me sentí como ellos, joven y con ganas de seguir viviendo”…

Al finalizar, Eduardo García Barrios recordó que esta orquesta es la suma de 123 árboles, 123 instrumentistas, que poco a poco irán extendiendo un bosque, lleno de esperanza.

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