Propuesta con voz definida que evoca una época, obra acreedora del Premio Bellas Artes de Cuento Infantil Juan de la Cabada

CDMX a 2 de Agosto de 2018.- “A la literatura, sea ensayo, novela, poesía o cuento, le interesa capturar la inteligencia y la sensibilidad de los niños y adolescentes, que son para mí, las mejores edades para mejorar su gusto estético. Son la semilla de la sapiencia, la curiosidad, el escepticismo, la diversión y la invitación al juego. Todos estos factores tienen que ser fomentados por el escritor en sus lectores”.

Así lo señaló Ernesto Lumbreras, anunciado recientemente como ganador del Premio Bellas Artes de Cuento Infantil Juan de la Cabada por el libro Ábaco de granizo para contar fantasmas (Álbum de 1979), presentado con el seudónimo Tomasso di Fontevecchia, en respuesta a la convocatoria realizada por la Secretaría de Cultura federal, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes, y el Gobierno del Estado de Campeche, por medio de la Secretaría de Cultura de la entidad.

La premiación tendrá lugar en la sede y fecha que establezcan las instituciones convocantes.

Jorge Miguel Cocom Pech, Martha Riva Palacio y Carlos Vadillo Buenfil fueron los integrantes del jurado que decidió por unanimidad entregar este premio “porque es una propuesta con una voz definida que rescata una gama de emociones, a través de la evocación de una época, por medio de personajes, complejos y entrañables. Es un texto con una hondura poética que admite diversas lecturas”, deja constar el acta.

“Es una voz clara y concisa, con una hondura poética que explora toda una gama de las emociones humanas por medio de personajes entrañables”, refirió Martha Riva Palacio en entrevista. Por su parte, Jorge Miguel Cocom Pech dijo que “es un texto escrito, desde el punto de vista gramatical, impecable. A través de los textos el autor logra enhebrar tensión, intensidad y significación”.

Carlos Vadillo Buenfil agregó que la obra “logra restaurar un mundo perdido, un mundo extraviado en el tiempo, y que obliga a los lectores infantes a recurrir a la enciclopedia o a los libros de historia, porque aparecen personajes reales de la época de los setenta, como John Travolta, el grupo Menudo, por ejemplo. Los chicos tendrán que acudir a una enciclopedia o bien a sus padres, entonces podría propiciar la interacción de los chicos y chicas que lean este libro con las fuentes escritas o las fuentes orales, que son sus padres, depositarios de la memoria”.

Respecto a su obra, el ganador compartió: “Hago un recuento de personajes que el borrador del progreso ha ido desapareciendo para bien o para mal”. Mencionó que es un volumen habitado por sus fantasmas, mocedades y excentricidades particulares, que fueron muy importantes en su memoria. Se trata de una autobiografía que lo mismo incorpora ficción que historia, aunque bien podrían ser viñetas o poemas en prosa.

Sostuvo que en cada uno de sus libros busca el asombro y el lenguaje mismo de las palabras. Mi prosa, agregó, mantiene el rigor y la precisión del lenguaje poético, más allá de lo que uno trata de decir. El cuento y la novela, aseveró, seducen a los lectores a partir de una historia y de la psicología de los personajes; en cambio, la poesía, lo hace por medio de las palabras.

A sus 52 años, comentó, aún tiene alma de niño, por ello escribió la obra ganadora del Premio Bellas Artes de Cuento Infantil Juan de la Cabada. “Como escritor, no he dejado mi capacidad de asombro ni de sorpresa”, afirmó.

Reconoció que la literatura infantil se ha convertido en una industria que realiza ferias nacionales e internacionales y conjunta a diversos autores, aspecto que es impresionante, sobre todo hoy en día en que la era digital crea más distractores, como los videojuegos y las redes sociales, cuestión que contribuye a que atraer el interés de la gente a la lectura sea una proeza.

Finalmente aseguró que los libros seguirán en el gusto de la gente porque la literatura pondera la curiosidad, la sorpresa, la seducción, la gracia y la maravilla.

Ernesto Lumbreras (Ahualulco de Mercado, Jalisco, 1966) es poeta y ensayista. Ha publicado obras como Caballos en praderas magentas. Poesía 1986-1998 (2008),Numerosas bandas (2010) y Lo que dijeron las estrellas en el ojo de un sapo (2012).

En 1992 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes por el libro Espuela para demorar el viaje; en 2007, el Premio Bellas Artes de Crónica Literaria Carlos Montemayor por La ciudad imantada. Vida de Milton Vidrio; en 2013, el Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry por el volumen Oro líquido en cuenco de obsidiana. Oaxaca en la obra de Malcolm Lowry y en el 2014 el Premio Internacional de Ensayo por el libro La mano siniestra de José Clemente Orozco. Derivaciones, transbordos y fugas.

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